Recuerdo la presentación de mi novela “La pintora de estrellas”. Fue en la Librería Lé del Paseo de la Castellana, 154, en Madrid. Me presentaba la directora de la Biblioteca Municipal de Arroyomolinos, Carmen Alberca, y el entonces editor del sello editorial Suma de letras que publicaba la novela, Pablo Álvarez. Después de una introducción en la que Carmen me hizo emocionarme (ha leído toda mi obra y es una admiradora cuyo análisis literario de mis novelas me maravilla), Pablo habló sobre mis novelas. En su opinión, tenían un problema: no se me puede encajonar. Es decir, lo mismo escribo sobre un roto que sobre un “descosío”. Hasta el momento, he publicado cuatro y tengo en el cajón algunas más. La primera en publicarse fue “La marca de la luna”, con el sello Roca Editorial; apenas estuvo disponible en las librerías un par de meses, a pesar de que muchos lectores aún la siguen pidiendo, está descatalogada desde prácticamente el momento en que se publicó. Esto no es lo habitual, los contratos de edición a menudo estipulan que, si la novela no está disponible en formato de libro, el autor puede recuperar los derechos de la novela. Pero yo era inexperta y no busqué esa cláusula. Si la hubiera contenido, ya tendría mis derechos de vuelta. Ahora, tengo esa novela secuestrada hasta 2021, 7 años durante los cuales la editorial puede explotarla comercialmente a través de la edición digital, que no requiere ninguna inversión, pero no tienen por qué tenerla en papel. Yo no quería eso, pero no fui capaz de anticiparme.

La segunda novela que me publicó un sello editorial fue “La pintora de estrellas”. La editó Suma de letras (de Penguin Random House) en 2015 y se tradujo al polaco en 2016 con la prestigiosa editorial Rebis, que publica a autores como García Márquez o Carol Joyce Oates. Estuvo más tiempo disponible en papel, aunque ya hace mucho que no se puede conseguir en las tiendas tampoco más que en formato digital. En este caso, además, numerosos lectores siguen recomendando su lectura, sigo firmando ejemplares en la Feria del libro que consiguen en segunda mano o en la edición de bolsillo que se publicó el año pasado formando parte de una serie de bestsellers en la que participaron Frederick Forsyth o Julia Navarro.

En tercer lugar, Suma de letras publicó “Prométeme que serás delfín” en 2016. Aún está disponible en papel, si la encargas te la sirven, y en digital. Y, por último, publiqué en 2017 “Escrita en tu nombre” con el sello Berenice, del grupo editorial Almuzara Libros. La edición fue muy cuidada, muy bonita, muy recomendada por los lectores. Todavía puedes encargarla en una librería.

Sobre lo “inencajonables” que son mis novelas es fácil argumentar: no hay más que echar un vistazo a sus sinopsis (aquí, por ejemplo) o a los comentarios de los lectores sobre ellas.

Resumiendo, todas son novelas muy distintas, las dos primeras mezclan claramente varios géneros, aunque comparten la ambientación histórica en París una y en Jaipur, Praga y Sevilla, la otra, la primera tiene tres partes diferenciadas en las que impera el costumbrismo, la novela histórica y el thriller; la segunda, es una historia de intriga y amor; la tercera es una mezcla de “noir doméstica” con crítica social; y la cuarta es ficción contemporánea, intimista, en la que prima el argumento sobre el amor y un estilo más literario. Por eso, mi editor entonces, Pablo Álvarez, confesó en aquella presentación que no sabía qué hacer conmigo, porque no podía clasificarme y, si los editores no pueden clasificarte, los comerciales no saben venderte a los libreros y estos no saben en qué estanterías colgar tus libros ni los lectores dónde buscarte.

Recuerdo con cariño que, en aquel momento, Pedro Santos, del blog literario “El búho entre libros“, quien ha leído y reseñado todas mis novelas, defendió esa característica de mi obra como una maravillosa cualidad. La mayoría de lectores así lo consideran, aunque cada uno tenga sus preferidas, saben que siempre los sorprenderé. En este tiempo he concluido ya otras obras y todas siguen siendo completamente diferentes. Solo en “La pintora de sonrisas”  en la que trabajo ahora, que será la continuación de “La pintora de estrellas”, me ceñiré a un modelo anterior y relataré por fin qué fue de Elisa, de Violette, de Anna, de Friedrich, con una estructura y unos temas similares. Pero aún es pronto para desvelar más.

Tengo que reconocer, además, que esta variedad en temas, estilos, personajes y tramas me encanta, porque la literatura para mí no puede significar nunca una restricción. Al contrario, la libertad del arte es justo esa, que no está limitada por el pensamiento. Que es, sobre todo, emoción.

(La fotografía de cabecera es de Rosana, extraída de Flickr (buscando el enlace concreto).

 

 

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