Pocas noticias en la vida de un escritor pueden darte más satisfacción que saber que una de tus obras ha quedado finalista en un gran premio, además, claro está, de resultar finalmente ganadora. Yo he recibido esa primera noticia: mi nueva obra es una de las que serán consideradas por el jurado  del 50 º Premio de Novela Ateneo de Sevilla para obtener ese prestigioso galardón. El Ateneo está de celebración por su cincuenta aniversario y Sevilla es una ciudad mágica, en la que, por cierto, transcurre parte de mi primera novela “La marca de la luna”. Qué más se puede pedir.

Sin embargo, esa alegría en mi caso se acrecienta por dos razones: la primera es que la escribí con una tremenda emoción que no me abandonó en todo el proceso de escritura. Me sentí tan identificada con sus protagonistas que para mí resultó, de todas mis novelas, la más compleja de escribir y a la vez la más sencilla. Explicar esto no es fácil sin contaros de qué va la novela y no es lo que quiero hacer aún. Y la segunda razón para que mi alegría sea aún mayor es el motivo por el que escribí esa novela: mi padre. Empecé a idear la historia porque me encontré con el testimonio de un hombre que se parecía a él. Lo vi en él. Y vi que había vivido siempre sabiendo muy poco sobre su Historia, y sobre todo, sobre su querida Andalucía. Lo que aquel otro andaluz como mi padre contaba me hizo llorar. Después, pasé muchos días buscando y escuchando otros testimonios como el suyo. Lo que aquellos hombres y mujeres pedían desesperadamente después de tanto tiempo era que se conociera su tremenda verdad. Su tragedia. Y yo la escribí.

El sábado se desvelará el ganador del premio, uno de los más prestigiosos de España y de mayor trayectoria,  que ha premiado en diferentes ediciones a autores tan reconocidos como Torcuato Luca de Tena, Jordi Sierra i Fabra, Mercedes Salisachs, José María Gironella, Juan Marsé,  Luis del Val, Espido Freire, Fernando Marías, Félix J. Palma, Félix G. Modroño o Montero Glez. Quedar ganadora, os lo podéis imaginar, sería para mí el mayor de los orgullos. Pero, aunque mi novela no vaya a resultar la escogida por el jurado, yo ya he cumplido mi objetivo. La historia de aquellos andaluces se conocerá un poco más. Porque, como decía el poeta argentino Juan Gelman, “Lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad”.

Nota del sábado 23 de junio de 2018: en efecto, mi novela quedó entre las cuatro primeras, pero el ganador fue Francisco Robles, escritor y periodista sevillano, colaborador habitual de la televisión sevillana y de la Cadena COPE, y profesor de CEU Andalucía. ¡Enhorabuena, claro! 😉

Disfrutad del día, que esto son instantes.

 

One response to “Mi nueva obra, semifinalista del 50º Premio de Novela Ateneo de Sevilla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s