Presentar la novela “Prométeme que serás delfín” me resulta difícil. Es una deuda saldada. Algo que tenía ganas de escribir hace muchísimo tiempo. Porque yo quiero a alguien hiperactivo.
Se escribe por necesidad; de eso estoy segura. No para que te lean ni para hacerte famosa. Yo escribo porque necesito contar cosas. A veces es para dar esperanza, de ahí salió Escrita en tu nombre; otras para denunciar una situación que me repugna y entonces surgió La pintora de estrellas, en la que intento encender una luz para la superación del maltrato; La bruja de la luna plateada trata sobre la naturaleza humana, la tendencia de los seres humanos a ponerse del lado del mal o del bien siempre, incluso sin darnos cuenta, quizás por naturaleza. Ahora he publicado Prométeme que serás delfín. Y esta novela es la que más me ha costado escribir. Llevaba años dándole vueltas, pensando cómo enfocarla, cómo contar una situación real, que sufren muchas familias en sus propias carnes, en su intimidad. También quería hacer una crítica al sistema educativo en su faceta más cruel, la del abandono que somete al que es diferente o no se adapta, sin que los que también lo sufren en primera persona desde sus entrañas, los profesores, se sintieran atacados. Porque ellos también son perjudicados por el abandono al que, desde las administraciones, se ha condenado a la educación pública en los últimos diez años. Espero haberlo conseguido.
Muchas personas conocen a alguien hiperactivo: el hijo de un amigo, un compañero del colegio de tus hijos, la hija de tu jefe. Otros muchos lo tienen en su propia casa. Vivir con una persona hiperactiva significa vivir de otra manera. Y pocos sabemos realmente cuál es esa manera. En realidad, casi nadie más que los que conviven con alguien que padece el trastorno de déficit de atención, con hiperactividad o sin ella, los TDAH, saben bien lo que es, cómo piensa la persona que lo sufre y cómo suelen luchar hasta el infinito ellos y sus familias para salir adelante. Y mucho más ahora cuando todo lo que importa ha dejado de importar a demasiados. Cuando lo público agoniza y lo privado ni está al alcance de todos, ni por su naturaleza de aspiración elitista, casi nunca satisfecha, aporta soluciones para quienes molestan.
Prométeme que serás delfín es una obra muy diferente de mis otras novelas. Quienes me habéis leído lo veréis enseguida. Por eso quiero recalcarlo. No encontraréis un estilo “refinado” como han calificado algunos a mi prosa. En esta novela, las dos narradoras hablan muy claro . Cada tema requiere una forma distinta de narrar, un estilo apropiado, una voz. Tenedlo en cuenta al comenzar a meteros en el universo de Sofía. Aquí no hay ninguna Malena ni ningún Diego. Tampoco está Lila, mi querida bruja de la luna plateada. Pero estoy segura de haber cumplido mi objetivo y que, tras su lectura, cuando veáis a un niño subido a lo más alto de un columpio, gritando como loco, a punto de matarse, pensaréis que, quizá, no lo hace para fastidiar o porque está maleducado. Tal vez lo hace porque le gusta Tchaikosvky o porque tiene TDAH.
Ya han dicho de ella que es una novela negra atípica, con tintes de realismo social. Pero también es una novela humanista. Esta es su  sinopsis:

“Una profesora de Primaria aparece asesinada en su aula, dentro de un armario y con la boca y las muñecas enrolladas en papel celo, igual que ella castigó a Sofía, una de sus alumnas. Algunas de sus amigas intentan evitar la CATÁSTROFE y deciden investigar para encontrar al culpable. ¿Quién querría ver muerta a Adela? La lista es muy larga pero muy pronto otro hecho terrible la reduce drásticamente.

A través de sus miradas inocentes pero con la aguda intuición infantil, el lector se adentrará en el mundo de Sofía, la niña hiperactiva que más odiaba a la profesora. También conocerá a su madre, una doctora desesperada que vive solo para su hija. Sin embargo, lo que descubrirá en este camino quizás habría preferido no haberlo sabido nunca.

Es esta una novela que se acerca al género negro por su tinte crítico y de realismo social, pero también es una novela emotiva y una novela psicológica. Aunque, ante todo, Prométeme que serás delfín es una novela que te perturbará.”

Aquí puedes leer los primeros capítulos de esta novela. O conocer las opiniones sobre ella de otros lectores también pulsando aquí.

Amelia

(Nota: este artículo se publicó originalmente en mi blog, cuando terminé de escribir esta novela, en 2015)

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