Todo es un reinicio. Ahí está la oportunidad que buscabas. Me planto ante el espejo y miro mis ojos. Me siguen gustando: aún no he perdido el brillo de la búsqueda de la felicidad. Yo sé que está ahí mismo, en ese instante en el que te comes un cuenco de arroz con leche mientras escuchas a Sting. Esa melodía me recuerda siempre a mi padre. Sting la compuso para el suyo. Se murió, como el mío, como no debía, como nadie debe morir. Pero, de otro modo, no habría renovación. Y esto es este blog: mi renovación. Te doy la bienvenida aquí. Un nuevo espacio, en el que ya no pediré perdón ni permiso, y en el que hablaremos, sobre todo, de literatura.

(La fotografía de cabecera es de Nick Kenrick (CC BY-NC-SA 2.0).

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